jueves, 10 de septiembre de 2026

LAS VENTAJAS DE LA PRODUCTIVIDAD EN LAS CIUDADES GRANDES

 LAS VENTAJAS DE LA PRODUCTIVIDAD EN LAS CIUDADES GRANDES

Por: Fernando Cárdenas E.

1. Introducción: 

¿Por qué las empresas suelen ser más productivas en las grandes ciudades? Una explicación tradicional sostiene que las ciudades grandes ejercen un proceso de selección más intenso: la competencia es mayor, las empresas menos eficientes salen del mercado y, por tanto, solo sobreviven las mejores.

En el artículo The Productivity Advantages of Large Cities: Distinguishing Agglomeration from Firm Selection, de Pierre-Philippe Combes, Gilles Duranton, Laurent Gobillon, Diego Puga y Sébastien Roux, examinan esta hipótesis utilizando información detallada de establecimientos franceses. Su conclusión es relevante para quienes trabajan en productividad, crecimiento empresarial y política pública: las ventajas productivas de las ciudades grandes no parecen explicarse principalmente porque expulsen a las empresas menos eficientes, sino porque generan condiciones que elevan la productividad de las empresas que operan en ellas.

Este resultado ofrece una perspectiva especialmente útil para las pymes colombianas y de otros mercados emergentes. La productividad no depende únicamente de las capacidades internas de cada empresa. También depende del ecosistema económico, institucional y territorial en el que la empresa está inserta.

Selección empresarial versus aglomeración

El artículo contrasta dos mecanismos. El primero es la selección empresarial. En mercados urbanos grandes existe una mayor concentración de competidores. Esto puede reducir los márgenes, intensificar la competencia y obligar a las empresas menos productivas a retirarse. Si este mecanismo fuera dominante, observaríamos que las ciudades grandes tienen una proporción menor de empresas de baja productividad, pero no necesariamente que todas las empresas sean más productivas.

El segundo mecanismo es la aglomeración. Las empresas localizadas en áreas densas pueden beneficiarse de:

Un mercado laboral más amplio y especializado.

Mejor emparejamiento entre trabajadores y empresas.

Mayor disponibilidad de proveedores y servicios empresariales.

Intercambio de conocimiento y difusión de innovaciones.

Relaciones más frecuentes con clientes, competidores, universidades y entidades públicas.

Menores costos de búsqueda y coordinación dentro de ciertas cadenas productivas.

En este caso, la ubicación en una ciudad grande puede desplazar hacia arriba la productividad de muchas empresas, no solamente de las más eficientes.

La diferencia entre ambas explicaciones puede observarse en la distribución de productividad. Una selección más fuerte debería eliminar principalmente a las empresas de menor productividad y producir una “truncación” de la parte inferior de la distribución. La aglomeración, en cambio, debería desplazar la distribución hacia mayores niveles de productividad y, eventualmente, ampliar las diferencias entre empresas.

Qué encuentra la investigación 

Los investigadores utilizaron información de 148.000 empresas francesas correspondiente a 1994-2002. La base incluyó empresas manufactureras y de servicios empresariales, con datos sobre valor agregado, capital, empleo, horas trabajadas, habilidades laborales, sector y localización. 

La estrategia consistió en comparar la distribución de productividad total de los factores entre áreas de empleo con alta y baja densidad. En lugar de concentrarse únicamente en el promedio, los autores analizaron distintos puntos de la distribución: empresas de baja productividad, empresas medianas y empresas de alta productividad.

Los principales resultados fueron los siguientes:

Las empresas ubicadas en áreas de mayor densidad eran, en promedio, aproximadamente 9,7% más productivas.

La ventaja era de cerca de 4,8% para las empresas situadas en el cuartil inferior de productividad.

Para las empresas del cuartil superior, la ventaja alcanzaba aproximadamente 14,4%.

No se encontraron diferencias importantes en la intensidad de selección empresarial entre áreas densas y menos densas.

La distribución de productividad en las áreas densas estaba desplazada hacia la derecha y, en varios sectores, también era más amplia.

Los resultados fueron robustos frente a distintas formas de estimar la productividad, muestras de establecimientos, unidades geográficas y medidas de escala urbana. 

En términos sencillos, las ciudades grandes no parecen ser más productivas únicamente porque concentren a las empresas que ya eran mejores. También ofrecen ventajas que permiten que las empresas mejoren su desempeño. Además, esas ventajas parecen ser aprovechadas con mayor intensidad por las empresas que ya cuentan con mejores capacidades organizacionales, tecnológicas o gerenciales.

Una cosa muy importante

El artículo no demuestra que toda empresa ubicada en una gran ciudad sea automáticamente más productiva. Tampoco concluye que la localización sea más importante que la gestión interna.

La interpretación correcta es que la aglomeración crea oportunidades, pero las empresas necesitan capacidades para aprovecharlas. Una pyme con procesos débiles, poca información comercial o baja capacidad financiera puede estar ubicada en un ecosistema dinámico y aun así no capturar sus beneficios.

Cuando las capacidades internas son bajas, el efecto de un buen ecosistema puede ser limitado. Cuando la empresa tiene una gestión sólida, trabajadores calificados y capacidad de innovación, la proximidad a clientes, proveedores, talento y conocimiento puede producir ganancias mayores.

Por eso, el resultado de que las empresas más productivas obtengan mayores beneficios de la densidad urbana debe interpretarse cuidadosamente. No significa que las políticas deban apoyar exclusivamente a las empresas líderes. Significa que los programas de productividad deben ayudar a las empresas menos avanzadas a desarrollar las capacidades que les permitan participar efectivamente en redes, mercados y cadenas de valor.

Implicaciones para las pymes en Colombia

1. La localización debe analizarse como una decisión estratégica

Para muchas pymes colombianas, la ubicación se decide principalmente con base en el precio del arriendo, temas tributarios, la cercanía al propietario o la disponibilidad de espacio. Sin embargo, la localización también afecta el acceso a:

Talento especializado.

Proveedores confiables.

Clientes corporativos.

Servicios financieros.

Instituciones de formación.

Infraestructura digital y logística.

Redes empresariales y oportunidades de cooperación.

Una empresa ubicada en Medellín, Bogotá, Cali, Barranquilla o Bucaramanga puede enfrentar costos superiores a los de una localidad pequeña, pero también puede acceder a mercados, capacidades y relaciones que compensen esos costos. Este análisis puede aplicarse tanto a una decisión de traslado como a la apertura de una nueva sede, un centro de distribución o una oficina comercial.

2. Las redes pueden sustituir parcialmente la escala urbana

No todas las pymes pueden trasladarse a una gran ciudad. Además, la congestión, los costos inmobiliarios, la inseguridad, los tiempos de desplazamiento y las dificultades logísticas pueden reducir parte de los beneficios de la concentración.

Por eso, una estrategia alternativa consiste en construir redes de aglomeración sin necesidad de una concentración física completa. Una pyme localizada en una ciudad intermedia puede mejorar su acceso a los beneficios de la aglomeración mediante:

Cámaras de comercio y asociaciones sectoriales.

Centros de desarrollo empresarial.

Universidades y centros tecnológicos.

Plataformas de compras conjuntas.

Programas de encadenamiento con empresas grandes.

Redes de exportación.

Espacios de coworking y comunidades empresariales.

Herramientas digitales para relacionarse con clientes y proveedores.

La digitalización no elimina todos los beneficios de la proximidad física, especialmente en actividades manufactureras, logísticas y de servicios intensivos en conocimiento. Sin embargo, puede ampliar el radio efectivo de interacción de una pyme y conectarla con capacidades que no existen localmente.

3. La productividad debe gestionarse con indicadores

El artículo mide productividad mediante productividad total de los factores, pero las pymes pueden comenzar con un sistema más sencillo de indicadores. La prioridad es separar crecimiento de ventas de verdadera mejora productiva.

Algunos indicadores útiles son:

Ventas por trabajador.

Valor agregado por trabajador.

Margen operativo.

Tiempo de ciclo de producción.

Tasa de utilización de capacidad.

Cumplimiento de entregas.

Tasa de defectos y devoluciones.

Rotación de inventarios.

Ingresos derivados de nuevos productos.

Inversión en tecnología y capacitación.

Calificación en prácticas de gestión 

Una empresa puede aumentar sus ventas contratando más trabajadores, sin mejorar su productividad. En cambio, si aumenta el valor agregado, reduce desperdicios, mejora la calidad y mantiene o reduce el uso relativo de insumos, existe una señal más clara de progreso productivo.

4. La política pública debe fortalecer ecosistemas, no solo subsidiar empresas

El resultado del artículo tiene consecuencias para el diseño de políticas de apoyo empresarial. Si las ventajas de las ciudades provienen de interacciones, conocimiento, talento y acceso a servicios, entonces una política centrada exclusivamente en subsidios individuales puede ser insuficiente.

Para Colombia y otros países en desarrollo, las políticas podrían combinar:

Mejoras en prácticas de gestión. 

Formación técnica y gerencial ajustada a las necesidades sectoriales.

Mejor conexión entre universidades y empresas.

Servicios de extensión tecnológica para pymes.

Infraestructura digital de calidad.

Plataformas de proveedores locales.

Laboratorios de prototipado y centros de innovación.

Financiamiento para adopción tecnológica.

Compras públicas que incorporen proveedores pyme.

Programas de internacionalización y certificación.

Mejoras en transporte, logística y conectividad regional.

El objetivo no debería ser simplemente atraer empresas hacia las principales ciudades. También debe ser desarrollar ecosistemas productivos en ciudades intermedias y territorios rurales con potencial sectorial.

Por ejemplo, una estrategia para el Oriente antioqueño podría articular empresas de construcción, manufactura, agroindustria, logística y servicios empresariales con instituciones de formación, gobiernos locales, universidades y grandes compañías. El resultado esperado no sería únicamente más empresas, sino mejores conexiones, procesos y capacidades productivas.

5. El apoyo no debe concentrarse únicamente en las empresas líderes

El artículo muestra que las empresas más productivas parecen capturar mayores beneficios de los entornos densos. Esto crea un riesgo para la política pública: si los programas solo apoyan a las empresas que ya tienen mejores capacidades, pueden ampliar las brechas entre pymes.

Una política equilibrada debe combinar dos tipos de intervención:

Programas de escalamiento para empresas con alto potencial.

Programas de fortalecimiento básico para empresas con baja productividad.

Las primeras pueden requerir apoyo en innovación, exportaciones, propiedad intelectual, sofisticación financiera y crecimiento internacional. Las segundas pueden necesitar asistencia en contabilidad, costos, gestión de inventarios, formalización, mercadeo digital, calidad y organización del trabajo.

La productividad agregada no aumenta únicamente cuando crecen las empresas líderes. También aumenta cuando una gran cantidad de pymes reduce brechas operativas relativamente básicas.

6. Una agenda práctica para los gerentes de pymes

Una pyme puede traducir las conclusiones del artículo en un plan de acción de seis pasos:

1. Medir su productividad actual. Calcular ventas, valor agregado, empleo, costos, tiempos, calidad y utilización de activos.

2. Compararse con empresas similares. La comparación debe hacerse dentro del mismo sector, tamaño, región y modelo de negocio.

3. Identificar los beneficios disponibles en su territorio. Esto incluye proveedores, talento, universidades, clientes corporativos, financiación y programas de apoyo.

4. Construir relaciones deliberadamente. La aglomeración no funciona si la empresa permanece aislada. Es necesario participar en asociaciones, ruedas de negocio, proyectos colaborativos y redes de conocimiento.

5. Fortalecer las capacidades internas. La empresa debe invertir en prácticas gerenciales, procesos, información, tecnología, formación y liderazgo para capturar mejor las ventajas externas.

6. Evaluar la localización con criterios financieros. Toda decisión de traslado, expansión o apertura debe incorporar ingresos potenciales, costos logísticos, disponibilidad de talento, acceso a clientes y posibilidades de aprendizaje.

Conclusión

El principal mensaje del artículo es que las grandes ciudades no son más productivas únicamente porque eliminen a las empresas menos eficientes. Su ventaja parece estar relacionada, sobre todo, con las condiciones que permiten a las empresas mejorar: mercados laborales más profundos, conocimiento, proveedores, clientes, especialización y colaboración.

Para las pymes colombianas, esto implica que la productividad es simultáneamente una cuestión empresarial y territorial. Las capacidades internas importan, pero también importa la calidad del ecosistema en el que opera la empresa.

La política pública, por tanto, debe ir más allá de escoger ganadores. Debe construir entornos donde más empresas puedan aprender, conectarse, innovar y competir. Y las pymes deben dejar de entender la localización como un simple costo inmobiliario: puede ser una fuente de productividad, siempre que la empresa tenga la capacidad de convertir la proximidad en conocimiento, relaciones y mejores resultados.


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