lunes, 16 de febrero de 2026

¿Por qué la tecnología no siempre impulsa la productividad? Lecciones para las PYMES en Colombia

 Por: Fernando Cárdenas E.

En mis varios años dedicado a tratar de mejorar la gestión y productividad de las PYMES en Colombia, he visto muchas iniciativas de los gobiernos nacional y locales, de las cámaras de comercio, de las incubadoras y aceleradoras y de las agencias de innovación y emprendimiento que pretenden mejorar la adopción tecnológica de este tipo de empresas para que sean más productivas y rentables. Sin embargo, la mayoría de estos programas no terminan siendo exitosos y las empresas no utilizan adecuadamente las tecnologías disponibles ni mejoran su desempeño. 

La pregunta es: ¿Por qué, si nuestras empresas y empresarios tienen acceso a las mismas herramientas que los empresarios de Silicon Valley o de otros lugares en países desarrollados, no vemos los mismos resultados en productividad y en rentabilidad?".

En un reciente documento de trabajo del NBER, "Technology and Economic Development" (2026), Acemoglu, Akcigit y mi profesor Simon Johnson, ofrecen una respuesta profunda y estructurada a este dilema. A continuación, resumo las conclusiones clave y ofrezco recomendaciones estratégicas para empresarios y líderes de política pública en contextos como el nuestro.

La "Ventaja del Atraso" y sus barreras

El estudio parte de una premisa alentadora: los países que no están en la "frontera tecnológica" (como Colombia) tienen una ventaja potencial porque pueden crecer más rápido simplemente adoptando e imitando tecnologías ya existentes, en lugar de tener que inventarlas desde cero. Esto es lo que los autores llaman la "ventaja económica de del atraso". Sin embargo, esta adopción no es automática. Los autores identifican que la brecha de ingresos entre países se mantiene no por la falta de tecnología per se, sino por la baja capacidad de absorción de las empresas y por diversas distorsiones locales del entorno.

¿Qué frena entonces la productividad y el desempeño de nuestras empresas?

Prácticas de gestión deficientes: Existe una correlación directa entre la calidad de la gerencia, de las prácticas de gestión y la adopción tecnológica. Las empresas con procesos de monitoreo y gestión mediocres simplemente no saben cómo aprovechar las nuevas herramientas.

Tecnología inadecuada: A veces, las tecnologías de frontera (como ciertas aplicaciones de IA diseñadas en países ricos) no se ajustan a las necesidades o a la dotación de factores de los países en desarrollo, lo que frena su difusión. Querer copiar sin considerar las características de las empresas y del entorno es una de las razones para los escasos efectos en desempeño.

Fricciones en el mercado de crédito y en la financiación: La falta de acceso a financiamiento e inversión impide que las empresas realicen la inversión inicial necesaria para actualizar su base tecnológica y experimenten con las nuevas tecnologías.

Barreras a la reasignación: En muchos países en desarrollo, las políticas que subsidian implícitamente la informalidad o que "castigan" a las empresas que crecen, con impuestos excesivos, impiden que el talento y el capital se muevan de firmas ineficientes a firmas tecnológicas. Para mejorar la productividad es necesario que la asignación de recursos como el capital y el talento se dirija a las empresas con mayor potencial y no a aquellas ineficientes que tienen subsidios, condiciones dominantes de mercado o influencias. 

Recomendaciones para el empresario (PYMES)

Invertir en la capacidad de absorción: Antes de comprar el software más avanzado, de adoptar las tecnologías 4.0 o de utilizar la inteligencia artificial los empresarios deben asegúrese de que su equipo tenga la formación técnica y de gestión necesaria y de que la PYME desarrolle sus capacidades organizacionales. El estudio muestra que la educación terciaria y la construcción de capacidades son el motor crítico para adoptar tecnologías avanzadas y por consiguiente para mejorar sustancialmente los niveles de productividad.

Priorizar la gestión sobre la innovación radical: Si la empresa está lejos de la frontera tecnológica (como es el caso en la gran mayoría de las empresas en Colombia), el mayor retorno de inversión vendrá de la imitación y adaptación de tecnologías probadas, apoyadas por prácticas de gestión sólidas (indicadores de desempeño, monitoreo constante).

Cuidado con las "Modas tecnológicas": Es necesario evaluar si las herramientas que se quieren implementar son "apropiadas" para su entorno local y si es el momento adecuado para la capacidad de absorción y la realidad de la empresa. No todas las soluciones diseñadas para mercados con mano de obra costosa funcionan en mercados donde el capital es el recurso escaso y la escala de los negocios es mayor.

Recomendaciones para Formadores de Política Pública

Facilitar la "Destrucción Creativa" y la Reasignación: Las políticas deben dejar de proteger a las empresas ineficientes o informales a costa de las formales que intentan escalar. Es vital eliminar los desincentivos fiscales que surgen cuando una empresa pequeña empieza a crecer y a adoptar tecnología.

Fortalecer la financiación de la innovación: El acceso al crédito o a otras formas de financiación está directamente vinculado con la probabilidad de que una firma invierta en I+D y que adopte nuevas tecnologías. 

Reforma educativa enfocada en la capacidad de absorción y a la adopción: No basta con educación básica. Para cerrar la brecha tecnológica, se requiere un impulso en la educación superior técnica y profesional que mejore las capacidades de la fuerza laboral y de las organizaciones para absorber, adoptar y utilizar las nuevas tecnologías.

Vigilancia de las instituciones: Los autores advierten sobre la "trampa del ingreso medio", donde grandes empresas establecidas usan sus conexiones políticas para bloquear la entrada de competidores más innovadores. La política pública debe garantizar un campo de juego nivelado para que las PYMEs estén en igualdad de condiciones y compitan con base en modelos de negocio, productos, servicios y procesos innovadores.

En conclusión, la tecnología es el motor del desarrollo, pero solo si el ecosistema —gerencial, institucional y educativo— está preparado para recibirla. Como formadores de política pública, como empresarios y emprendedores y como agentes inversionistas,  consultores y líderes, nuestra tarea es preparar ese terreno para poder acelerar la adopción y el uso adecuado de las nuevas tecnologías y lograr mejorar el desempeño y la productividad de nuestras empresas.








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